Bambino, eterno y salvaje: Utrera consagra el alma de su artista más libre
“Yo no soy de este mundo, no me cuadra el silencio ni me sirve el olvido”, decía con su garganta de terciopelo desgarrado Miguel Vargas Jiménez, Bambino. Y tenía razón. Porque, aunque nos dejó hace más de dos décadas, sigue entre nosotros. Sigue ardiendo en cada fiesta, sigue sonando en cada coche de madrugada, sigue emocionando a jóvenes que ni siquiera llegaron a conocerlo en vida. Y Utrera, su cuna y su alma, por fin le rinde el homenaje que se merecía