13/10/2025.
Miguel Terrino Vargas
Revista Flamenca Fuente Vieja
Así sucede con el
Festival del Mostachón, una cita que lleva cuarenta y una ediciones bordando la historia flamenca de Utrera, cuna de compás y raíz. Detrás de su permanencia, el esfuerzo constante de las distintas juntas directivas de la
Peña Flamenca Curro de Utrera, que han sabido mantener viva la llama con la misma pasión con la que se amasa, con manos sabias, el dulce más ilustre de la ciudad: el mostachón.
Ambos —festival y dulce— comparten una esencia común: nacen de la tradición, del empeño y del gusto por las cosas bien hechas.
Un homenaje merecido a Cristina Heeren
En esta nueva edición, la Peña ha querido mirar más allá del tiempo y rendir homenaje a una mujer que ha marcado un antes y un después en la enseñanza y difusión del flamenco:
Cristina Heeren. Neoyorquina de nacimiento, andaluza de corazón, Heeren
ha sido —y es— una de las grandes mecenas del arte jondo, una figura esencial para entender el flamenco contemporáneo desde su raíz formativa, social y universal.
Durante el acto de presentación, celebrado en la sede de la entidad, el presidente
Enrique Yerpes destacó la
“extraordinaria aportación” de la homenajeada, subrayando que “sin poseer la nacionalidad española, se ha erigido como una defensora incansable del flamenco y del talento joven”. Palabras que resumen el sentir de un reconocimiento más que merecido.
La delegada municipal de Cultura,
María José García Arroyo, calificó el festival como
“un evento de máxima categoría”, y quiso resaltar el impacto de la fundación que preside Heeren,
“una labor trascendental que ha proyectado el flamenco de Utrera y de Andalucía al mundo entero”.
Cristina Heeren: una vida al servicio del arte jondo
El recorrido de Cristina Heeren
por el flamenco es un mapa de entrega y visión.
• En
1993, funda en Sevilla la
Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco, un espacio de enseñanza, creación y encuentro donde el compás se aprende con el mismo rigor que una ciencia.
• Desde entonces,
más de 9.000 alumnos de medio centenar de países han pasado por sus aulas, formando parte de una generación que lleva el arte andaluz a los escenarios de todo el mundo.
• Ha otorgado
centenares de becas a jóvenes promesas, apostando por la formación como camino de futuro y dignidad profesional.
• En
2020, su trayectoria fue reconocida con su ingreso en la
Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.
Su compromiso con el baile, en especial, ha sido clave para elevarlo a la categoría de arte mayor. Desde su escuela, figuras como
María Moreno, El Choro o Rocío Molina han encontrado apoyo, espacio y mirada.
Heeren entendió que el flamenco debía enseñarse con estructura, pasión y respeto: desde el compás hasta la historia, desde el cante hasta el movimiento.
Una programación con arte y alma
El
41º Festival del Mostachón se reinventa con un formato de cuatro domingos flamencos durante el mes de noviembre, todos a las 12:30 horas. Una cita matinal que mezcla arte, respeto y aire nuevo.
9 de noviembre –
Miguel de Tena, acompañado por
Antonio Patrocinio.
16 de noviembre –
Alicia Gil, con la guitarra de
Lito Espinosa y el compás de
Carmela y Bebé.
23 de noviembre –
Caracolillo de Cádiz, junto a
Nono Reyes, Tate Núñez y Ramón Reyes.
30 de noviembre – Gala de Clausura en el
Teatro Enrique de la Cuadra, con el baile poderoso de
Juan Tomás de la Molía, Premio Artista Revelación del Festival de Jerez 2024, y la entrega de
la insignia de oro de la peña a
Cristina Heeren.
La periodista
Consolación Castro Macías será la encargada de presentar los actos.
Utrera, donde el arte se endulza
El Mostachón de Utrera, ese pequeña joya de azúcar, miel y canela, ha pasado de las confiterías a los versos populares y de ahí a convertirse en emblema cultural. Por eso este festival no solo lleva su nombre: lo honra. Porque como el dulce, el festival deja sabor a raíz, a familia y a verdad.
En este
noviembre flamenco, la ciudad volverá a reunirse en torno al cante, al toque y al baile, celebrando la memoria viva de su gente y el magisterio de quienes, como
Cristina Heeren, han hecho del flamenco una forma de vida.
Así, el
XLI Festival del Mostachón vuelve a demostrar que en Utrera el arte no se improvisa: se hereda, se siente… y se comparte.
Miguel Terrino Vargas
Revista Flamenca Fuente Vieja