18/03/2025.
Paco Vargas
Poeta, escritor y periodista
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https://aticoizquierdaflamenco.blogspot.com/
Todo podía pasar, pero ocurrió la grandeza de uno de los mejores bailaores y coreógrafos del presente y del pasado. Y ya veremos si también del futuro. Su figura es tan grande que nadie es capaz de vaticinar hasta donde llegará, qué es lo que conseguirá en su camino hacia la perfección. No es una exageración, pues después de su grandioso espectáculo “Viva” muchos creían que había tocado techo. Con
“Muerta de amor” ha subido un escalón más hacia la gloria de los inmortales.
La última obra creada por el bailaor granadino es, según la explica el propio Liñán,
“Un espacio donde conviven los deseos, que se nutre de los anhelos del pasado, y los sentimientos pueden recuperarse. El énfasis por invocar estos campos emocionales, provocado por las relaciones, me hace mantener un constante deseo, que se ve reflejado en mi baile”.
En su baile, a cuyo alrededor toda gira, pero también en el de los seis bailaores que salen con él y que mantienen la candela de la emoción viva durante toda la obra, con una dramaturgia muy bien contada durante las casi dos horas que dura el espectáculo, sin decaer en su ritmo trepidante ni en la emoción contenida de su belleza palpable. Todo él es una desgarradora historia de amor. Por eso la copla es la partitura más cantada por los bailaores -sí, bailan y cantan con la respiración al límite, pero con sentimiento y a compás- con la emoción llenando de lágrimas los corazones del respetable, entregado desde el inicio mismo. Quien firma esta crónica-crítica se emocionó a lágrima viva en algunos momentos del espectáculo, algo que no me había ocurrido, o no con esa intensidad, en los tantísimos años que llevo bregando en el flamenco.
“Muerta de amor” es un espectáculo grandioso protagonizado por los doce artistas que hay en el escenario, de escenografía austera y amable: una tela de color rosa fucsia que delimita el espacio escénico. Ellos serán los encargados de llevarnos por los distintos paisajes coreográficos, sostenidos en la copla desgarradora, envuelta en atractivas atmósferas donde la provocación, el deseo, la fantasía y la pasión traspasan la propia intimidad para hacernos cómplices y partícipes del hedonismo catártico que transpira la obra de principio a fin.
“Muerta de amor” tiene momentos en los que nos parece un musical al estilo de los que podemos ver en Madrid, Nueva York o Londres. El protagonismo de los micrófonos para que todos canten es simbólico y significativo. Las músicas del flamenco suenan en la virtuosa guitarra de
Francisco Vinuesa, el cante de
Juan de la María -que se nos descubre al final como un cantaor de grandes cualidades-, en los instrumentos de
Víctor Guadiana y en la percusión de
Javier Teruel. La cantaora
Mara Rey se transforma aquí en una folclórica a la antigua usanza, en una artista de romper y rasga, como lo era
María Jiménez, por ejemplo.
Todos
están bien durante toda la obra, Liñán es generoso y reparte protagonismo para que todos tengan su momentito de gloria, esos momentos que buscan un hueco en la memoria para dormir en ella mucho tiempo,
Juan Tomás de la Molía, Premio Artista Revelación en el Festival de 2024, baila unas alegrías, de soniquete y compás medido, que despiertan la pasión entre el público con un
“¡Viva Trebujena!”; Miguel Ángel Heredia canta y baila unas bulerías.
José Ángel Capel, al tiempo que canta exhibe su concepto del baile flamenco con adornos de danza clásica.
David Acero nos trae los matices folclóricos al espectáculo y
Alberto Sellés se muestra como un bailaor-cantaor muy inspirado.
La coreografía de la cinta que los ata y los separa, en un paso a dos, original y sugerente, entre
Manuel Liñán y José Maldonado, sirve para bailar unas sevillanas de una belleza plástica que desprende amor y fuego. Pero cuando el bailaor granadino, director de la obra y protagonista principal en todo el espectáculo, baila por soleá el tiempo se para, con un cante ajustado en su compás y dicho con emoción que el bailaor remató por bulerías de manera canónica. Estuvo,
Manuel Liñán, insuperable.
Pero, para no acabar de manera dramática esta obra única y grandiosa,
“Muerta de amor” termina celebrando el amor con alegría al ritmo festero de la rumba.
¡Se acabó! gritan todos mientras el público se pone de pie y aplaude fervorosamente y grita bravo y ole, enloquecido por tanta emoción vivida y tanto gozo. Hacía mucho tiempo que no veíamos algo parecido.
FICHA ARTÍSTICA:
Teatro Villamarta, 1 de marzo de 2025,
20:30 horas. Localidades agotadas
Dirección: Manuel Liñán
Colaboración en dirección: Ernesto Artillo
Coreografía: Manuel Liñán
Coreógrafo invitado: José Maldonado
Artista Invitada: Mara Rey
Baile: Manuel Liñán, José Maldonado, Juan Tomás de la Molía, Miguel Heredia, José Ángel Capel, David Acero, Alberto Sellés Cante: Juan de la María Guitarra: Francisco Vinuesa
Instrumentos: Víctor Guadiana
Percusión: Javier Teruel
Música original: Francisco Vinuesa
Espacio sonoro y folclore: Víctor Guadiana
Asesoramiento musical: Javier Teruel
Diseño vestuario: Ernesto Artillo
Diseño escenografía: Manuel Liñán, Ernesto Artillo, Gloria Montesinos
Realización escenografía: Readest
montajes Diseño de iluminación: Gloria Montesinos (A.A.I.)
Técnico de iluminación: J.M Pitkänen
Diseño de sonido: Ángel Olalla
Maquinaria y regiduría: Octavio Romero
Asistente de producción y Tour mánager: Inés García
Guía espiritual: Iván Baba
Producción ejecutiva, management y distribución: Peineta Producciones · Ana Carrasco Con el apoyo de la Comunidad de Madrid Espectáculo creado en residencia In Progress de Flamenco Festival y Ayuntamiento de Torrox
Fotos:
Esteban Abión/ Festival de Jerez
Texto:
Paco Vargas
Poeta, escritor y periodista
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