Revista de Cultura Popular, Andaluza y Flamenca
Hoy es Miércoles, 24 de Julio de 2024
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La Ley del Flamenco nace sin memoria económica y sin un calendario para su desarrollo

Lo que queda por hacer

03/05/2023.




Por Paco Vargas
https://aticoizquierdaflamenco.blogspot.com/


Los políticos ya se han encargado de dar una imagen de alegría y consenso después de que el Parlamento de Andalucía aprobara la Ley del Flamenco, mes y medio antes de las primeras elecciones que tendrán lugar en España este año. La fiesta es evidente, en la fotografía que aparecen los artistas de nombre bailando por bulerías, ante la complacida mirada de los que gobiernan, en la puerta del Parlamento de Andalucía. El consenso, sin embargo, no ha podido ser pues solo los votos de la mayoría absoluta del PP han posibilitado la aprobación. El resto de los grupos parlamentarios han optado por la abstención. Mal empezamos, por tanto, toda vez que una ley de esta importancia debiera contar con el beneplácito de todos los que representan a los andaluces y andaluzas, incluidos los flamencos.

En teoría se ha escuchado ¿y contado? con casi todos los representantes de los sectores sociales que conforman el entramado flamenco -han sido 18 los comparecientes de los 60 previstos-, pero quienes han redactado la ley han recogido lo que les han ido dictando. En este sentido, hubiera sido muy conveniente incorporar las aportaciones prácticas de quien tiene experiencia y conoce, más allá de la teoría, el flamenco por dentro. Como esto no se ha hecho, pues lo que ha resultado es una norma general, cargada de buenas intenciones y de frases hechas, de generalidades que lo mismo pueden servir para el flamenco que para la jota o el jazz.

Todo a expensas de un Plan General Estratégico del Flamenco, cuya aprobación tendrá que producirse en el plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de la ley, que, según recoge la misma, será el camino previsible para materializar los 36 artículos y cinco disposiciones adicionales de este texto legal. Un “plan estratégico” que, como decíamos, tendrá que ponerse en marcha en un plazo de año y medio, más o menos, se entiende, si tenemos en cuenta el ritmo y las prioridades de la política, y a partir de ahí pues ya veremos cómo se va desarrollando con hechos concretos.

Para lo cual, en primer lugar, serán necesarios los medios necesarios, que indefectiblemente se han de traducir en euros. Por eso, lo primero que nos extraña es que esta Ley del Flamenco no vaya acompañada de una memoria económica. Sin dinero, lo sabemos por experiencia, nada será posible. Recordemos las promesas y compromisos que salieron de la boca de los políticos y sus allegados cuando en 2010 se declaró el arte flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Habría apoyo –se dijo- a la investigación, se llevaría a la escuela, se celebrarían congresos, se organizarían eventos dentro y fuera… Pero, de todo aquello no ha quedado nada.

Los Artistas de nombre, que tan alegremente festejaban el nacimiento de la Ley del Flamenco a las puertas del Parlamento de Andalucía, no representan a nadie. Hay muchísimos más artistas en Andalucía cuyo estatus es otro bien distinto. Son los que vemos en Peñas y algunos festivales de verano de modesto presupuesto, o formando parte del atrás de bailaores y bailaoras.

Las Peñas Flamencas, que tanto se citan en la Ley, llevan muchos años viviendo de las escasas ayudas de las distintas administraciones que sólo se acuerdan de ellas cuando son necesarias para organizar algún evento o ciclo barato, para hacerles el trabajo a quien debería hacerlo, pero que únicamente se preocupa porque aparezca en letras grandes su nombre y en lugar destacado su logotipo. La realidad es que las Peñas Flamencas sobreviven a una burocracia administrativa que de seguir así -y mucho nos tememos que así será con la Ley del Flamenco- acabarán cerrando sus puertas o actuando al margen de la Administración para seguir haciendo la impagable labor que hacen a diario en Andalucía.

Con el soniquete de la Enseñanza del Flamenco llevamos muchos años. Lo sabemos quiénes hemos dedicado parte de nuestra vida a la enseñanza en escuelas e institutos, y hemos luchado por llevar el flamenco a sus aulas, incluyéndolo en el currículo escolar, como parte de la enseñanza musical o como materia transversal. Ahora, con la Ley del Flamenco, pretenden conseguirlo. Lo que no se explica es cómo se va a llevar a cabo en la práctica: formación del profesorado, elección de profesionales, inclusión en el día a día de escuelas e institutos, inmersión curricular, tiempo y duración, etc. Todo eso conlleva medios y tiempo y previsión, que la Ley del Flamenco no prevee, teniendo en cuenta, además, que, en éste como en otros futuribles, se necesitará la participación de distintos estamentos políticos, en primer lugar, Educación y Hacienda. Si del desarrollo de la Ley del Flamenco se va a encargar solamente la Consejería de Cultura, con sus apéndices, ya vaticinamos el fracaso. Tiempo al tiempo.

Cuando se habla de Promoción del flamenco entendemos que se refieren a elevarlo a la categoría de otras músicas, como la clásica, por ejemplo. Pero, para eso es necesario apostar por escenarios de categoría, ayuda a los teatros y a los festivales (grandes y pequeños), y promoción para todos los artistas con capacidad de desarrollar proyectos artísticos de calidad contrastada, que se puedan disfrutar en distintos lugares de Andalucía y de fuera de ella, y no solamente el día del estreno.

Es necesario, por tanto, para la promoción efectiva del arte flamenco, la creación de compañías estables con el tiempo suficiente para la creación, el estudio y la exposición de sus obras, convenios con los principales teatros de Andalucía y de España, llegar a un estatuto del artista flamenco que contemple su categoría y sus condiciones laborales, incluyendo en este grupo a los profesionales y técnicos que posibilitan que un espectáculo sea mejor o peor, que triunfe o sea un fracaso… Es decir, es necesario, imprescindible, la estructuración de una industria del flamenco, que en la actualidad no existe, a pesar de la economía que genera el flamenco y de los puestos de trabajo que crea. Como ocurre con el cine, y en otras artes, la participación público-privada es indispensable.

Pero para que esa industria se desarrolle definitivamente, se ha de cumplir lo expuesto con anterioridad, aclarando que más que nunca, la figura del empresario -como ocurre en otros países- debe ser creada e incentivada, protegida y potenciada.

Únicamente, en este análisis de urgencia, hemos expuesto lo que a nuestro juicio debe hacerse cumpliendo un calendario que la Ley del Flamenco tampoco contempla.

Sin medios económicos, recogidos en los presupuestos que cada año aprueba el Parlamento de Andalucía, y sin un calendario preciso para su ejecución, la Ley del Flamenco, quedará en la foto de los gobernantes con los artistas y en un texto bien redactado y publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía. Un sueño más, que quizá no veamos nunca hecho realidad. Ojalá me equivoque.



"GENTE SIN ESCRÚPULOS". NOVELA
"A CONTRACORRIENTE. POESÍA VIVIDA"

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Fuente: Paco Vargas - Revista Flamenca Fuente Vieja
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