30 de julio.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
Por condicionamientos ajenos a mi voluntad y deseo, no nos hemos podido incorporar, acudo acompañado por
M. A. Tabernero, desde el primer día a la celebración del
Festival Internacional del Cante de las Minas que celebra sesenta y cinco gloriosos años de historia, aunque, que conste, solamente nos hemos perdido dos días completos y medio. De la gala de
Arcángel con la bailaora
Paula Cómitre como artista invitada sí podremos disfrutar de ella. Así pues, nos estrenaremos, y no será un mal comienzo, con su
"Abecedario Flamenco·.
Ambos volvemos a su encuentro ilusionados y esperanzados con vivirlo, gozarlo y disfrutarlo intensa y ampliamente, abiertos a la sorpresa, felices de reencontrarnos con antiguos amigos y saber de sus danzas y andanzas, de su novedades y los proyectos que se lleven entre manos, de caminar sus calles y plazas, admirar y visitar sus edificios históricos y emblemáticos, civiles y eclesiásticos, su arquitectura popular, disfrutar sus campos y su sierra... Y si nos diera tiempo y nos surgiese la oportunidad visitar sus sitios arquelógicos, especialmente la villa romana del Paturro, la bahía de Portmán y bajar a una de sus minas visitable.
Demasiado ambiciosos, me temo, son mis objetivos y deseos. Más aún cuando el programa oficial del Festival está densamente cargado de actos y se prolongarán diariamente hasta la madrugada. A ver cómo me las arreglo. En esta revista, si tienes la generosidad y paciencia de leerme, lo podrás descubrir.
”Manuel Curao, M. A. Tabernero y Vicente Rivas
De lo que se ha celebrado hasta que nos incorporemos a su celebración y comencemos a ser parte de su pasaje humano lo que más lamento haberme perdido es la actuación de
Encarnación Fernández, la indudable reina de los cantes mineros, la única mujer con dos Lámpara Minera, acompañada a la guitarra por su hijo, Bordón Minero a su vez,
Antonio Muñoz Fernández y la Gala Flamenca de Ganadores del año pasado, 2025, con
Gregorio Moya (Lámpara Minera),
Salomé Ramírez (Desplante),
José Carlos Esteban-Hamza (Filón) y
Virginia Espallardo "La Vichy" (Desplante juvenil).
Son, en cierta medida, un reflejo del panorama artístico general del flamenco, de su situación, de las corrientes estéticas que persisten. Cuanto menos son clarísimo reflejo de los jurados que los seleccionaron y premiaron. Aunque tal vez alguno pudiera decirme que no es exactamente así, que la cosecha no dio para más. A la postre, los integrantes del jurado son representación, en mayor o menor medida, de la sociedad a la que pertenecen, un microcosmo flamenco.
Ejercer de jurado no es una tarea fácil ni agradable siempre, en ocasiones, en más de las que parece, resulta tensa, dura y hasta desagradable. Cuando te piden serlo tu primer impulso, henchido de orgullo y satisfacción, es aceptar. Seguidamente lo meditas con tranquilidad, sopesando los pros y los contras. Finalmente, si aceptas serlo, te revistes de tensa responsabilidad, de valor y calma decisión. Comienzas, paralelamente, a dejar aparcados tu gusto personal, preferencias y acabas diciéndote
"a lo hecho, pecho' o "suerte, vista y al toro" o "que Dios reparta suerte" o...
Algo así, parecido o semejante, han debido pensar mis queridos y admirados miembros del Jurado de este año:
Francisco José Paredes, Kyoko Shikaze, José Manuel Gamboa, Juan Pinilla, Eduardo Guerrero y
Juan Parrilla.
A todos les deseo entendimiento, acuerdos y mucho éxito en sus decisiones.
”J. M. Castaño. Fco. Hidalgo, J.M. Gamboa y su esposa Marisé
Fotografías:
Miguel Ángel Tabernero
Texto:
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco