17 de julio.
Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja
Hay lugares donde el flamenco se escucha. Y hay lugares donde el flamenco se vive como una religión civil, una memoria colectiva y una forma de entender la existencia. Entre esos territorios privilegiados sobresale desde hace más de seis décadas
La Unión, tierra minera donde el sufrimiento de las galerías subterráneas se transformó en cante, donde el eco de los trabajadores encontró refugio en la seguiriya, la taranta y la minera, y donde cada verano el arte jondo vuelve a reunirse para recordar de dónde viene y hacia dónde camina.
Del 29 de julio al 8 de agosto, el municipio murciano celebrará la
65ª edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, una cita que llega además revestida de un significado especial tras haber sido reconocida recientemente por el Gobierno de España como
Acontecimiento de Excepcional Interés Público, una distinción reservada a aquellos eventos que representan un patrimonio cultural de primer orden para el conjunto del país.
Lejos de conformarse con la grandeza de su pasado, el festival vuelve a demostrar una extraordinaria capacidad de renovación. La programación presentada recientemente en La Cabaña Buenavista, espacio gastronómico del chef murciano
Pablo González Conejero, dos estrellas Michelin, confirma que el Cante de las Minas continúa siendo una referencia imprescindible para comprender el presente y el futuro del flamenco.
La Catedral del Cante vuelve a abrir sus puertas
Cada edición del festival supone mucho más que una sucesión de espectáculos. Durante once días, La Unión se transforma en un inmenso escenario donde el flamenco invade calles, plazas, galerías, teatros y rincones cotidianos. La ciudad entera respira compás.
El arranque oficial tendrá lugar el 29 de julio con la tradicional
Misa Minera, una de las ceremonias más singulares del calendario flamenco nacional. Un acto cargado de simbolismo donde la espiritualidad popular y el arte jondo vuelven a encontrarse bajo el recuerdo permanente de quienes trabajaron en las profundidades de la tierra.
La jornada inaugural continuará con el encendido del pórtico de la Avenida del Flamenco y un emotivo homenaje a la memoria minera representada por Luis Conesa Hernández y Francisca Marín Caparrós. Será una manera de recordar que este festival no nació únicamente para premiar artistas, sino también para honrar a las mujeres y hombres que dieron origen a los cantes mineros.
Un pregón con acento murciano y el brillo de los ganadores
La edición de 2026 estará especialmente dedicada a la Región de Murcia, una circunstancia que impregna buena parte de la programación. El pregón correrá a cargo de
Fernando López Miras, presidente de la Comunidad Autónoma, quien abrirá oficialmente una edición marcada por la reivindicación del patrimonio cultural murciano.
Esa misma noche tendrá lugar la tradicional
Gala de Ganadores, donde volverán a subir al escenario algunos de los artistas que han conquistado los máximos galardones del certamen. Entre ellos destacan Gregorio Moya, poseedor de la Lámpara Minera, Salomé Ramírez, triunfadora del Desplante, José Carlos Hanza y la joven Virginia Espallardo “La Vichy”, una de las grandes promesas del baile actual.
Porque si algo distingue al Festival Internacional del Cante de las Minas es su capacidad para descubrir y proyectar nuevos talentos. Durante décadas, artistas hoy consagrados encontraron en La Unión el impulso definitivo para sus carreras.
Grandes nombres para una edición de altura
La denominada
“Catedral del Cante”, el histórico Antiguo Mercado Público, volverá a reunir a algunas de las figuras más relevantes del panorama flamenco contemporáneo.
Entre las propuestas más esperadas figura
“Abecedario Flamenco”,
protagonizada por
Arcángel y la bailaora
Paula Comitre, dos artistas que representan la excelencia de una generación capaz de dialogar con la tradición desde una mirada contemporánea.
Especial interés despierta también
“Cuerpos Minerales”, un encuentro entre dos grandes referentes del baile actual:
Lucía La Piñona y
Fuensanta La Moneta. Dos creadoras de personalidad inconfundible que han sabido ampliar los límites expresivos del baile flamenco sin renunciar jamás a su raíz.
A ello se suma la presencia del
Ballet Español de Madrid, el virtuosismo del guitarrista
Yerai Cortés y uno de los grandes acontecimientos del verano flamenco: la actuación de
Israel Fernández, una de las voces más influyentes y admiradas del flamenco del siglo XXI.
Los reconocimientos que honran una vida dedicada al arte
La historia del Cante de las Minas también se escribe a través de sus galardones. El prestigioso
Castillete de Oro distinguirá este año a personalidades tan diversas como la bailaora
María Pagés, el cantaor
Arcángel, el músico
Jorge Pardo, el periodista
Carlos del Amor, el grupo murciano
Viva Suecia o el actor
Jaime Lorente.
Resulta especialmente significativo que la
Medalla de Oro recaiga en el
Ayuntamiento de Jerez, una ciudad cuya contribución al flamenco resulta sencillamente incalculable. La distinción simboliza además los estrechos lazos culturales que unen dos territorios fundamentales para la historia del arte jondo.
Mucho más que un festival
La grandeza del Cante de las Minas no se limita a sus galas nocturnas. Exposiciones, conferencias, documentales, presentaciones literarias y encuentros culturales convierten cada edición en una auténtica universidad flamenca.
La programación de este año incluye propuestas tan relevantes como la exposición escultórica
“En lo hondo”, de
Lola Arcas, la muestra fotográfica
“Cartografías del Eco” de
José Carlos Ñíguez, la presentación de estudios especializados sobre flamenco minero y diversas actividades destinadas a profundizar en el conocimiento histórico y artístico del género.
Especial interés despiertan las proyecciones dedicadas a figuras esenciales como
Miguel Poveda o
Farruquito, así como las conferencias que analizarán la evolución del cante y la relación entre el flamenco y el paisaje minero.
La Unión, donde el pasado sigue cantando
Pocas citas flamencas poseen una personalidad tan definida como el Festival Internacional del Cante de las Minas. Su fuerza reside precisamente en haber sabido conservar intacta la emoción de sus orígenes mientras se adapta a los desafíos de cada época.
Sesenta y cinco años después de su nacimiento, el festival continúa siendo un espacio donde la tradición encuentra nuevos caminos para expresarse. Donde los jóvenes artistas sueñan con conquistar una Lámpara Minera. Donde los aficionados siguen buscando ese instante irrepetible en el que el cante alcanza la verdad.
Y donde la memoria de los mineros continúa resonando bajo cada compás.
Porque mientras exista una taranta capaz de estremecer el alma, La Unión seguirá siendo uno de los grandes santuarios del flamenco universal.
Fuente Vieja, a modo de susurro
Bajo la tierra quedaron los golpes, el hierro, la oscuridad y el cansancio. Sobre la tierra nació el cante, como una luz pequeña venciendo la noche.
Sesenta y cinco veranos después, las voces siguen regresando al origen, como vuelven los pájaros a su nido.
Y en cada minera que rompe el silencio, el corazón de los viejos pozos vuelve a latir para recordarnos que el flamenco también nació del esfuerzo, de la esperanza y de la memoria.
Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja