11 de julio.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
Tengo varias citas gastronómicofestivoculturales que cada año se celebran en los comienzos del mes de julio y que señalan en mi agenda el comienzo de la época estival, el par de meses en los que siempre disminuyen mis compromisos, que tengo más libres y con menos actividades y, lo procuro al menos, sin obligaciones. Es época de relajamiento y de descanso, de vacaciones, de recobrar fuerzas. Una época que te ofrece la oportunidad perfecta para olvidarte durante sus días y noches de las rutinas habituales. Eso sí, sin sacudirte u olvidarte los hábitos saludables y las buenas costumbres. De esos no te has de olvidar nunca.
Una de esas citas que he comenzado comentando es el
Festival Flamenco de la Escuela José de la Vega al que afortunadamente he podido acudir a disfrutarlo un año más. Y espero, evidentemente, que siga siendo así por años. Significará que la Escuela sigue pujantemente activa, haciendo historia y yo sigo siendo testigo de ello y con ganas de vivir la vida.
Un verdadero referente
Toni Moñiz es, además del director de la Escuela, su referente e imagen actual, el impulsor y mantenedor esencial del Festival al que le ha impreso su carácter y estilo. He sido testigo afortunado de su esfuerzo y dedicación, de su empeño indesmayado por mantenerlo y consolidarlo. La celebración de este año 2026 se ha saldado con un éxito rotundo, con un lleno total y absoluto y con las entradas agotadas una semana antes. Ni la sofocante ola de calor que nos castigaba disminuyó la clamorosa asistencia.
Una lástima, pensé, abanico en mano y acomodado en mi butaca de privilegio, atenta gentileza de Toni, muy atento siempre conmigo, que no pudieran, alifafes propios de la edad, disfrutar el espectáculo el maestro
José de la Vega y el hasta hace pocos años profesor y codirector
Enrique Rojo.
Al día siguiente les llame por teléfono para comentarles detallada y pormenorizadamente el feliz desarrollo de la jornada, lo que me agradecieron. Enrique, al saber que era yo, me dijo que esperaba ilusionado la llamada
”M. A. Tabernero
Si hubiera de poner alguna pega a la feliz celebración sería sin ninguna duda la larga duración de la misma. Mi cuerpo, muy cansado tras haber vuelto ese mediodía del
Cabildo Flamenco de Archidona, me dijo que demasiado. Y conste que entiendo perfectamente la necesidad de que subieran al escenario la totalidad de los/as alumnos/artistas. Al fin y al cabo el objetivo principal del Festival es ese, que demuestren sus progresos, capacidades y gracia. Que se luzcan y saboreen los aplausos. Pero es que, aunque algunas repitieran salida, fueron más de doscientas personas, entre alumnos y profesores, las que subieron al escenario e interpretaron un total de 20 números.
He de señalar destacadamente porque es relevante y algo que significa especialmente a la Escuela es que además de las interpretaciones en vivo de las músicas del Combo, Cajón y Castañuelas todos los bailes de la segunda mitad del espectáculo fueron acompañados en directo por un cuadro compuesto al cincuenta por ciento por profesores y alumnos. Ese cuadro demuestra claramente que la Escuela es hoy pluridisciplinar (guitarra, cante, percusión, castañuelas...) y no exclusivamente de danza, disciplina para cuya enseñanza nació, la ha mantenido y continúa siendo esencial para su permanencia y éxito.
El cuadro, que interpretó caña, soleá por bulerías, tientos, seguiriyas, alegrías y nuevamente soleá por bulerías, seguiriyas y caña, que los grupos y niveles eran distintos, estuvo integrado por los alumnos
Adrià Pueyo, guitarra,
Kilian Orellana y
Nabila Guisado, cante, y los profesores
Mathilde Antón, palmas,
José Manuel Saucedo, guitarra, y el propio
Toni Moñiz
Toni ha logrado hacerse totalmente con la dirección de la
Escuela José de la Vega, impulsarla y conferirle nuevo carácter y vitalidad. No fue fácil al comienzo la transición. La historia, figura y nombre del maestro utrerano pesaba mucho. La labor y manera de ser de
Enrique Rojo, especialmente en el campo de las sevillanas y en el grupo de alumnado que las cultivaba, condicionaba. Esos y otros posibles condicionantes que pudiera tener los ha superado sobradamente y ha impuesto su propio estilo y gusto, carácter y manera de ser. Ha sabido, además, rodearse de un grupo de eficaces y lucidos profesores. Su capacidad de trabajo, entrega y dedicación, son, sin duda, tan sorprendentes como admirables.
Al prestigio antiguo y al nombre de sus históricos predecesores le ha sumado el prestigio de la sabia juventud y la profesionalidad del profesorado actual, un verdadero equipo, un grupo de eficaces y lucidos colaboradores, así como la calidad de las enseñanzas la imperten, la seriedad con la que lo hacen y haber ampliado y diversificado la oferta de disciplinas que imparten. Y me ratifico en lo dicho, su capacidad de trabajo, entrega y dedicación, en fin, es tan sorprendente como admirable.
”Esperando entrar
Fotografías:
M. A. Tabernero
Texto:
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco