Revista de Cultura Popular, Andaluza y Flamenca
Hoy es Viernes, 17 de Julio de 2026
Revista de Cultura Popular, Andaluza y Flamenca
Hoy es Viernes, 17 de Julio de 2026

La memoria de la tierra que vuelve a cantar

Las gañanías: el corazón sonoro de la campiña andaluza

08 de julio.


Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja



Ezequiel Benítez rescata en “Cantes del campo” las voces olvidadas de las gañanías andaluzas y convierte la tradición campesina en un emocionante ejercicio de memoria flamenca

Hay artistas que interpretan canciones y hay artistas que custodian la memoria de un pueblo. En tiempos donde la inmediatez amenaza con borrar los rastros de aquello que fuimos, el cantaor jerezano Ezequiel Benítez vuelve a demostrar que el flamenco sigue siendo una herramienta poderosa para conservar la identidad cultural de Andalucía. Lo hace con “Cantes del campo”, el nuevo videoclip extraído de su reciente trabajo discográfico “Lo que nadie ve”, una obra que mira hacia el pasado para iluminar el presente.
El artista de Jerez propone en esta nueva creación un viaje hacia las antiguas gañanías, aquellos espacios donde generaciones de trabajadores del campo compartieron jornadas de esfuerzo, convivencia y cante. Allí nacieron muchas de las expresiones musicales que formaron parte de la banda sonora de la Andalucía rural. La siega, la siembra y la trilla no eran únicamente labores agrícolas; constituían también escenarios donde la música servía para aliviar el cansancio, fortalecer los vínculos humanos y expresar las emociones más profundas.
Consciente de la importancia de preservar ese legado, Ezequiel Benítez ha construido una pieza que trasciende lo musical para convertirse en un auténtico documento cultural. Lejos de cualquier ejercicio de nostalgia vacía, el cantaor jerezano recupera aquellos sonidos ancestrales desde el respeto y la autenticidad, otorgándoles una nueva vida sin despojarlos de su esencia original.

Las gañanías: el corazón sonoro de la campiña andaluza
Durante siglos, las gañanías fueron mucho más que simples alojamientos para jornaleros. Constituyeron espacios de convivencia donde se compartían historias, experiencias y formas de entender la vida. En aquellos lugares nacieron coplas, romances y tonadas que pasaron de generación en generación formando parte del patrimonio inmaterial de Andalucía.

Precisamente esas expresiones son las que recupera “Cantes del campo”, una obra que rinde homenaje a los hombres y mujeres que hicieron del trabajo una forma de resistencia y de la música una herramienta para soportar las durezas del día a día.

No es casualidad que esta propuesta nazca en Jerez, una tierra donde el flamenco siempre ha mantenido una estrecha relación con la realidad social y humana de su entorno. Desde las fraguas hasta los campos, pasando por los patios de vecinos y los barrios históricos, el cante jondo ha sabido recoger la voz de quienes pocas veces aparecieron en los libros de historia.

La colaboración de Diego Vargas: la voz de la experiencia
Uno de los grandes valores del videoclip es la participación de Diego Vargas, gitano del emblemático barrio de Santiago de Jerez, que aporta la narración y la vivencia necesaria para conectar emocionalmente con el espectador.

Su intervención no actúa únicamente como un recurso artístico. Representa la transmisión oral de una memoria colectiva que durante siglos ha sido el principal vehículo de conservación cultural dentro del pueblo gitano y de las comunidades populares andaluzas.

Gracias a su colaboración, la obra adquiere una dimensión humana que trasciende el ámbito estrictamente musical y convierte el videoclip en un testimonio de enorme valor etnográfico y sentimental.

“Lo que nadie ve”, un disco que mira más allá de la superficie
La inclusión de “Cantes del campo” dentro de “Lo que nadie ve” resulta plenamente coherente con el espíritu del álbum. El propio título del trabajo invita a detenerse en aquello que suele pasar desapercibido: las emociones silenciosas, los recuerdos ocultos y las historias que raramente ocupan titulares.

Desde su lanzamiento, el disco ha recibido una magnífica acogida entre aficionados y críticos. Tanto es así que han sido necesarias nuevas ediciones para responder a la demanda del público. Especial relevancia ha tenido también la publicación en formato vinilo, una apuesta que conecta con quienes siguen entendiendo la música como una experiencia pausada y profunda.

Este éxito confirma que existe un público dispuesto a escuchar propuestas construidas desde la verdad artística, alejadas de modas pasajeras y sustentadas en el conocimiento profundo del flamenco.

Ezequiel Benítez y el compromiso con la cultura flamenca
A lo largo de su trayectoria, Ezequiel Benítez ha demostrado una constante inquietud creativa. Su carrera se ha caracterizado por la búsqueda de nuevos caminos expresivos sin renunciar jamás a la raíz flamenca que define su personalidad artística.

En “Cantes del campo” vuelve a poner de manifiesto esa capacidad para combinar tradición y contemporaneidad, construyendo un discurso artístico que dialoga con el pasado mientras interpela al presente.

La obra se suma así a la larga tradición de artistas jerezanos que han entendido el flamenco como una responsabilidad cultural además de una manifestación artística. Una forma de preservar la memoria de los pueblos y de mantener vivo un patrimonio que pertenece a todos.

La tierra sigue teniendo voz
En una época donde muchas tradiciones desaparecen sin dejar rastro, trabajos como este recuerdan la importancia de conservar aquello que forma parte de nuestra identidad colectiva. Las antiguas gañanías quizás ya no existan como antaño, pero su eco continúa resonando en quienes se niegan a dejar que el olvido gane la partida.

Con “Cantes del campo”, Ezequiel Benítez devuelve la palabra a la tierra y convierte la memoria campesina en arte vivo. Un gesto de respeto hacia quienes nos precedieron y una invitación para que las nuevas generaciones descubran la riqueza de una cultura que sigue latiendo bajo cada compás.

Fuente Vieja, a modo de susurro
Dormía la era en silencio, cubierta de polvo y distancia.
Nadie escuchaba ya las voces antiguas del trigo,
ni el rumor cansado de la siembra.
Pero llegó un cante desde Jerez,
pudo ser tambien desde Utrera, despacio.
Despacio como llega la lluvia buena,
y los surcos volvieron a abrir los ojos.
Entonces la tierra recordó su nombre,
la memoria volvió a florecer
y el campo entero se hizo flamenco.
Porque hay canciones que no nacen para sonar,
nacen para impedir que un pueblo olvide.





Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja



Noticia anterior
13/07/2026

La Mistela y la memoria del cante: setenta y cinco años de afición para sostener un festival Eterno


La presentación oficial de la 53ª edición del Festival Flamenco de la Mistela, celebrada en el Instituto Andaluz del Flamenco, ha servido para anunciar una programación de enorme nivel artístico La Mistela y la memoria del cante: setenta y cinco años de afición para sostener un festival Eterno
NAUTALIS RESOURCES NAUTALIS RESOURCES NAUTALIS RESOURCES NAUTALIS RESOURCES NAUTALIS RESOURCES
Web móvil en
Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario y los servicios ofrecidos. Pulse en ACEPTAR si está de acuerdo con el uso detallado en el Aviso Legal, en la Política de Protección de datos y en la Política de Cookies (Configurar).
Usted puede RECHAZAR las cookies NO ESENCIALES de este sitio web, aunque esto puede afectar a la navegación en el mismo.
Aceptar
Configurar
Rechazar
Cookies