13 de junio.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
La Sala Sandaru en la que comúnmente programa
El Dorado. Sociedad flamenca barcelonesa sus actos, conciertos, recitales o conferencias, presentó a la invariablemente impuntual -¡ay, esos 15 minutos de cortesía descortés!- hora de comienzo de la actuación del día, la de los solventes
Pedro el Granaíno y
Antonio de Patrocinio, un lucido, gratificante y holgado lleno.
Ni los potencialmente poderosos elementos en contra de ese día, 10 de junio, visita del Papa León XIV, masivas aglomeraciones de gentes por ello queriendo verlo y aclamarlo, restricciones de tráfico, mayores dificultades de desplazamiento y día distinto de celebración al de costumbre, pudieron con su demostrada capacidad de convocatoria.
Con sonrisa de felicidad porque fuese así y manifestando su satisfacción por contar de nuevo con ambos artistas para una actuación, sin más preámbulo y sin dilatar la espera,
Pedro Barragán, como es habitual en él convocó a los artistas al escenario ofreciendo unas pinceladas biográficas, breves y precisas, ligeras, de los mismos, muy especialmente de la tardía profesionalización del cantaor.
El cálido aplauso que acogió su aparición en el escenario les permitió constatar, ya en ese primer momento, que contaban con un público favorable y bien predispuesto. Y sin más, decididos, compenetrados, templados y calmos, arrancaron el recital con una impecable y gustosa tanda de soleares para a continuación hacer cantes de su tierra, la del cantaor, Granada, que el guitarrista es cordobés, hijo de un celebrado cantaor del muy flamenco Campo de la Verdad. El público satisfecho y agradecido les regaló algún que otro ole y un ovacionado aplauso.
Un emocionado y, sin duda, rendido aficionado le lanzó una ditirámbica exclamación,
"No importa que haya venido el Papa a Barcelona, nosotros tenemos a san Pedro".
Siguieron con Seguiriyas de gran nivel que se eleva al hacer el Reniego de
Tomás Pavón. La letra de remate es toda una declaración de gustos o de principios. Más o menos, cantó;
"En Sevilla los Pavón/ Morente en Granada/ y en Cádiz Camarón".
Después una hermosura de Vidalita, que dijo ser suya, con letra líricamente bella
'puñal de miel... me tiñe de amaranto". Voz celosamente embrumada, justita, precisamente expresiva y suficiente. Demostraron en todo momento que son una pareja artística sólida y consolidada, que se saben, se entienden y se disfrutan.
Antonio de Patrocinio tiene un toque de gusto clásico a la vez que sonoridad y brillantez actual. Está siempre atento al cante y al cantaor. Sonreía y jaleaba. Disfrutaba con la faena. Siempre atento a su compañero, lo sigue y lo lleva, lo mece y mima buscando el acompasamiento y el encuentro de una expresión compartida que sea entendimiento, sin buscar nunca el propio lucimiento sino el que provoca el diálogo a compás.
Con Tangos y Fandangos pusieron punto final a la feliz actuación.
A la entregada y aplaudida insistencia del público respondieron interpretando el Réquiem que
Vicente Amigo dedicó a
Paco de Lucía y que el cantaor, a su vez, dedicó y cantó en homenaje a su admirado paisano
Enrique Morente:
"Será la Tierra
Serán los soles
Mares y Luna quienes te añoren
Será el flamenco
Quien con más fuerza
Te eche de menos y a tí te llore..."
Fotografías:
A. Pavón
Texto:
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco