26 de febrero.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
Lo que, a petición mía, ha escrito
Francisco Palomeque, presidente de Afocoll, (
Associació Fotogràfica de Cornellà de Llobregat) me parece una buena introducción tanto para la exposición de la que escribiré en este artículo como para el propio artículo:
” El corazón se nos acelera cuando entramos en alguno de los tres mercados municipales de nuestro municipio, Sant Ildefons, Marsans o Centre, el olor que solo un mercado puede desprender, los colores de la fruta, esencia de la naturaleza. El rojo de la carne de primera calidad. La penetrante mirada del pescado y un marisco todavía vivo, nos adentran en un entorno de trato personalizado único, complicidades y secretos que hemos intentado captar con nuestras cámaras durante el segundo semestre de 2025."
En la exposición, de título
"Mercats. Bategans amb la ciutat" (Mercados. Latiendo con la ciudad), sobre la esencia de los mercados municipales, que se podrá visitar en el Castell de Cornellà hasta el 29 de marzo, el visitante, a través del objetivo de la cámara, podrá adentrarse en el día a día de esos tres establecimientos. Las imágenes captan sobre todo la atención personalizada y las conversaciones entre comerciantes y compradores, lo que sirve para describir el comercio de proximidad y la relación que se establece con la clientela. Las instantáneas de esta asociación de fotógrafos también evidencian la identidad de los mercados municipales y su transformación urbana. En total son cincuenta y cuatro las fotografías expuestas, obra de diez fotógrafos/as diferentes, todos miembros de la Asociación.
He sido testigo, casi directo, del empeño y dedicación, diplomacia, y perseverancia que han desplegado, especialmente el presidente de la entidad,
Francisco Palomeque, indesmayable y tenacísimo, para lograr convencer a todas las partes implicadas para hacer realidad feliz la exposición.
Una afición compartida
Me gusta la fotografía. Es una de mis aficiones preferidas, heredada de mi padre y compartida con algunos de mis hermanos. En mi casa ha habido cámaras fotográficas casi desde siempre. Me gusta hacer fotografías y disfruto tomándolas aunque no me tengo por fotógrafo. Las que tomo, aunque las comparta, son por preservar un momento, un encuentro, una imagen familiar, y las más, ilustrativas o por adornar un escrito.
Por ello acudí gozoso y con interés y expectante a la inauguración de la exposición y porque mantengo una relación cordial con sus miembros, con algunos de ellos de amistad, incluso, y por las protagonistas esenciales del día, las propias fotografías.
No analizaré las fotografías, ni técnica ni artísticamente, en esta ocasión. Prefiero dejar el análisis de las mismas a otros, más expertos y conocedores del arte fotográfico y sus características técnicas. Yo lo haré fijándome en otros aspectos.
Apuntaré, no obstante, algunas primeras impresiones. Tienen, en conjunto, mayor valor documental, de preservación de instantes de una actividad humana, que artístico. La idea motriz, felicidades a su ideador
Jaume Segura, me sigue pareciendo interesante pero creo que se ha desarrollado poco meditadamente, se ha realizado muy ligeramente, sin madurar ni reposar lo necesario y no se le ha sacado el máximo jugo posible. Ya sabemos que las prisas suelen ser malas consejeras.
Y, por hoy y por último, me parece un desafortunado desacierto que las obras se presenten sin firma de autoría. No conocer al autor de cada una de ellas impide felicitar, o no, a su responsable.
La exposición, en su conjunto, es una manera diferente, desde un punto de vista colectivamente particular de contar la historia de la ciudad, sus cambios socioculturales y evolución demográfica, a partir del comercio, especialmente de proximidad, de la evolución de la gastronomía, de los hábitos de consumo, de las costumbres y tradiciones. Todo ello, con mayor o menor énfasis, está plasmado en la diversidad de fotografías expuestas, en la propia diversidad de los fotógrafos que exponen.
Los mercados son de alguna manera reflejo de la propia sociedad, de sus gustos y costumbres, de sus tradiciones. Han sido, y son, espacios de sociabilización y convivencia.
Miradas
Siempre son tres las miradas que convoca cualquier fotografía, la del autor, la fría y neutra, aunque a veces determinante, del visor de la cámara y la del espectador, que es múltiple y es diversa, distinta y personal, como espectadores. Es por ello que hay tantas exposiciones en una misma exposición como espectadores, como impresiones y emociones haya podido provocar.
Por todo ello, la exposición espera la visita del espectador para lograr cerrar el círculo de miradas. No tengas ninguna duda que las fotografías expuestas, parafraseando el título de convocatoria, están latiendo con la ciudad que somos, esencialmente, las personas.
Nota.- Por el anonimato elegido, no puedo dar el nombre de los autores de las tres fotografías, una, parece, de cada uno de los mercados.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco