14 de febrero.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
El pasado jueves 5 de febrero se celebró un acto en recuerdo del demasiado tempranamente desaparecido guitarrista
Daniel da Silva, por parte de un buen número de amigos y compañeros que durante un año han estado organizando el homenaje, en el que se proyectó el documental
"En cuerpo y alma" que gira en torno a él, realizado por
Marc Beneria Surkin, con diversas actuaciones en vivo, muy especialmente de compañeros de estudios y de promoción como
Anna Colom, Juan Antonio Moya, Francisco Diaz, Sara Sambola, Luna Zegers... y compañeros en escenarios,
Toni Moñiz, Miriam Vallejo o
Marina González, entre otros.
No lo conocí bastante como para considerarme su amigo pero sí lo suficiente para recordarlo con aprecio por su generosa y gentil manera de ser, por su elegancia natural y su pasión por la música. Por eso, y arrogándome la representación de mi estimado
José de la Vega, impedido temporalmente por un inoportuno achaque, con quien había trabajado, colaborado y formado parte de su ballet, acudí al ESMUC (Escola Superior de Música de Catalunya) para sumarme al acto, hermosa iniciativa, organizado en su recuerdo por un buen número de sus amigos y compañeros.
Todo ha sido posible gracias al altruismo y al cariño puesto en ello por esas personas, entre otras y muy destacadamente
Isabel Ruiz de Villa. A ella, a mi estimada
Noemi Osorio, que tiene la gentileza de acordarse de mí y avisarme de lo que se
"cuece", flamencamente hablando, y a cuantos han colaborado y hecho posible el acto, gracias por su entusiasmo y entrega.
Lo cierto es que compartimos entrañables momentos, de encuentros -el primero, aún en la calle, con mi
Miriam Vallejo, tan generosa y predispuesta siempre a colaborar, y su marido, el guitarrista, con vínculos baenenses por parte de madre.
Francisco Díaz, compañero de estudios del homenajeado- y saludos, de intercambio de opiniones y disfrute, antes y después del visionado del documental de
Marc Beneria, hecho desde el cariño, con mimo y respeto; documental que adquiere valor histórico especial por la irremediable ausencia de su protagonista y cuyas huellas entre nosotros lo motivó.
Decía Galeano que recordar es volver a pasar por el corazón, y allí estuvimos: recordando a Daniel en una especie de ritual colectivo, gracias a las actuaciones de más de 30 artistas y compañeros que nos ofrecieron muy distintas y diversas músicas, no solamente flamenco, que el gusto del protagonista esencial de la tarde fue diverso y amplio.
Quiero resaltar destacadamente la arriesgada y meditada actuación de mi flamenca holandesa preferida
Luna Zegers quien precisamente eligió no cantar flamenco sino una deliciosa bossa nova,
"Chega de saudade", en portugués y acompañada a la guitarra por el propio homenajeado, que habían comenzado a montar para una futura producción discográfica. Un detalle absolutamente tierno, precioso y delicado, me pareció que optase por hacerlo así.
M.A.Tabernero
La ilusión, entrega y pasión que pusieron todos los que pudieron actuar compensaron sobradamente los pequeños deslices que se colaron en el desarrollo del acto, el excesivo, aunque lógico, querer hablar, y que imposibilitaron su total y feliz conclusión. No fue posible el esperado y deseado Fin de fiesta programado, el tiempo siempre es inexorable.
La vida sigue
Acudí al acto acompañado por el amigo y fotógrafo, aunque no únicamente, de flamenco
M. A. Tabernero, de quien comparto varias fotos hechas ese mismo día y anteriormente, concretamente la que le tomó al homenajeado y a mi estimada amiga la actriz
Alodia Domínguez cuando la presentación de mi biografía de
Carmen Amaya en la barcelonesa Casa del Libro. Ese día
Daniel da Silva y
José de la Vega me hicieron el regalo, enorme, de tocar, respectivamente, la guitarra y las castañuelas. Esa actuación enriqueció y dio brillantez, y no poca, al acto de la presentación.
Ambos estamos valorando la posibilidad de volver este año nuevamente al Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. Por formar de nuevo, tras varios años de no hacerlo, parte de su paisaje humano y saludar a los amigos, los que viven habitualmente en la ciudad minera o acuden a ella cuando el festival. Esperemos que los hados y la diosa Fortuna nos lo permitan y la programación no nos desanime.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco