24 de agosto.
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco
La presencia de la afición flamenca catalana se ha notado, un año más, entre el público asistente al
Festival del Cante de las Minas de La Unión, muy aumentada especialmente en los días de los concursos. También los artistas, aunque en número muy menor, han estado presentes, han actuado y han tenido variable visibilidad y reconocimiento.
No me detendré en esta ocasión a polemizar sobre si el globalmente conocido y degustado
"pà amb tomaquet" es o no es en su origen murciano antes que catalán. Lo cierto es que las interrelaciones sociales, culturales y económicas entre La Unión y Cataluña, especialmente Barcelona y L'Hospitalet, ciudades en las que se avecindaron principal, aunque no únicamente, los emigrantes procedentes de aquella población, en general de la Región de Murcia y de Almería, llegados para trabajar en las obras del metro y de la Exposición Internacional del 29 de Barcelona.
Igualmente, cierto es que ya en las décadas de los veinte y treinta la presencia de artistas murcianos del cante en Barcelona es constante y que en ella desarrollan principalmente su carrera artística. Así, por citar solamente unos cuantos ejemplos,
Manuel González Guerrita,
el Gran Fanegas o
Niño de Levante que actuaría con una aún muy joven
Carmen Amaya. En las décadas siguientes sobresaldría, esporádicamente y formando parte de la compañía del
Niño del Genil Eleuterio Andreu y destacada y posteriormente las
Hermanas Garrido "Las Cartageneras" y aún después, una de ellas en solitario, como estrella popular y mediática,
Maruja Garrido.
Unos años después, y consolidado el Festival del Cante de las Minas, serían los artistas catalanes los que harían el viaje a la inversa en pos del triunfo, de la fama y el prestigio que otorga alcanzar alguno de sus galardones. Ejemplos sobresalientes, aunque no únicos, son
Mayte Martín y
Miguel Poveda, cante, ambos Lámpara Minera,
Rafael Cañizares, guitarra y Bordón Minero y
Ana Morales, Desplante del baile 2009.
”Detalle del ensayo de Viaje al Amor Brujo
Presencias
No hay duda alguna, creo, que
Miguel Poveda es un gran artista incluso, tal vez, más que cantaor. Tampoco de que La Unión ha sabido hacérselo especialmente suyo durante los últimos decenios y lograr su presencia y participación en su festival bien para actuar, bien para recibir alguna de las distinciones que le han sido otorgadas.
En la edición de este año no ha tenido presencia física aunque sí indirecta. Se ha proyectado su documental
´Enlorquecido: Solo el misterio nos hace vivir´. Fue el lunes 3 de agosto a las 12:00 horas en el Salón de actos de la Casa del Piñón. Con él se iniciaba un mini ciclo de tres documentales de temática flamenca como parte de la agenda cultural.
Me resultó largo y excesivo, por momentos interesante y otros demasiado mesiánico. Pero sorprendió, y no poco, que en su generoso repartir y colocar placas no pusieran una en el mítico Ateneíllo de
Rafael Barradas en L'Hospitalet incluso que no se hciera ni la menor referencia de él aunque sí se hizo, casi de pasada, del pintor uruguayo.
Los artistas que sí tuvieron presencia física, con distinto grado de protagonismo, fueron cuatro:
Mónica Fernández, El Yiyo, Javier de la Rosa y
Nene Maya.
Mónica Fernández
La bailaora y coreógrafa cornellanenca
Mónica Fernández volvió al festival sin presencia en el escenario, pero sí con labor importante previa y entre bastidores, la de directora artística del
Ballet Flamenco de la Comunidad de Madrid que presentaba su complejo y denso
"Viaje al Amor Brujo".
La conozco desde que comenzó, pizpireta, a revolear con gracia su primera falda de faralaes. Y antes aún. Recuerdo también su primera participación en un concurso de sevillanas en el cornellanense barrio de Almeda. Destacaron en él ella misma y
Rafael Martos, ambos apuntando ya maneras que consolidarían, afirmarían y desarrollarían en sus respectivas carreras artísticas. La vi crecer y formarse con el maestro
José de la Vega o
La Chana y formar parte del ballet del primero.
Se incorporó a la compañía de Antonio Canales en 1995, que ya no abandonaría y participando en todos sus montajes y creaciones. Antes había participado en varios concursos. En 1993 ganó el premio a la bailaora más completa en el
Certamen de Jóvenes Valores de L'Hospitalet, además de otros cuatro premios. También compitió en los de Nimes, Córdoba, de donde se volvió con una Mención Especial en el Premio La Mejorana del Concurso Nacional de Arte Flamenco y el propio concurso de La Unión en la edición de 1994 primer año en el que se celebró concurso para el baile. Logró su clasificación para la final del mismo y en la que se batió entregadamente el cobre contra el maestro
Javier Latorre quien finalmente se hizo con el Desplante y ella con un valiosísimo segundo premio.
Años después volvimos a coincidir en la Ciudad alucinante y disfruté de su baile en plena sazón, hermosa y elegantemente expresivo. Bailó, una vez más, con el icónico y muy popular
Antonio Canales y lo hizo con vestido de bata de cola blanco.
”Miguel Ángel Tabernero, diligente y atento siempre, eternizó el momento
Antes de la representación de
"Viaje al Amor Brujo" , que colgó el cartel de no hay entradas y fue cálidamente ovacionada, pude hablar extensamente con ella y me contó alguno de sus más inmediatos e ilusionantes proyectos. Quedamos emplazados a seguir hablando de ellos este mismo verano. Cuando me lo permita daré cumplida y amplia información sobre ellos, así como de algún gran y muy conocido nombre con el que ya cuenta.
Madrugada flamenca
El último de los actos de la jornada que se celebraba tras concluir la gala del día o la fase de concurso que correspondiese y en ubicaciones diferentes, por tanto, tenía lugar cada día a primeras horas del día siguiente.
La que protagonizó el bailaor badalonés se celebró en el Café Cantante instalado al aire libre, justo delante de la puerta principal del Antiguo Mercado Municipal. Un enclave magnífico y de facilísimo acceso, aunque con un público jaranero y poco atento, charlatán y distraído. Cansado ya tras la larga jornada vivida, con más ganas de comentar y tomarse una copa que de ver y seguir la actuación. Poco, en fin, atento, benigno y favorable para quienes habían de subirse al escenario. No le ayudaron, por otra parte, demasiado sus compañeros de cuadro, no sé si buscados por él mismo o por la empresa organizadora-promotora.
El Yiyo es bailaor con presencia escénica y estampa. Hay bailes que se ven y otros que se sienten. El suyo es de los primeros. Todo un derroche de vigor, de fuerza y energía.
Nacido en el 1996 en Badalona, está considerado por algunos como la última revelación del arte flamenco. Miembro de una familia gitana procedente de Jaén, pero sin antecedentes artísticos profesionales, lo suyo fue pura intuición y vocación. Se cuenta que, a los siete años, en una fiesta familiar, un bailaor intuyó su talento, le hizo su pupilo y le abrió la puerta de los escenarios. Desde entonces, se dedica profesionalmente al baile.
Sin duda, es uno de los bailaores con más proyección en estos momentos, apunta a estrella por su baile bravo, enérgico y algo salvaje, muy del gusto y moda actuales, y por su gancho escénico. No le conozco personalmente y por eso he de escribir por referencias, que me aseguran que no se le han subido los humos a la cabeza y que la mantiene fría mientras sus pies sacan fuego a base de taconeos, patadas y desplantes.
Ojalá sea así y sea ese el camino que siga. En todo caso espero que cuide y mime más sus apariciones, que sean lo contrario a la de esa madrugada unionense.
Ayudando a conquistar del Filón
Comentando con el amigo
Juan Antonio Ruiz mi impresión sobre la presentación de
"Viaje al Amor Brujo" , del trabajo de
"nuestra" Mónica Fernández, de algunos detalles y anécdotas, del desarollo general de las galas y los inicios del concurso, él, a su vez, me informó de que dos conocidos, el joven guitarrista baixllobregatino
Javier de la Rosa y con el bajista
Nene Maya acompañarían al flautista valenciano
Karlos Nao que concursaba en el apartado de Instumentista y optaba, por tanto, al Filón minero, premio que finalmente conquistó en justísima competencia con la también flautista extremeña, de Zafra,
Ostalinda Suárez, primera mujer gitana en licenciarse en esta especialidad en Europa.
Tanto
Nene Maya, familia, sobrino, creo, de
Parrita, como
Javier de la Rosa, el joven guitarrista flamenco nacido en Castellbisbal con raíces de larga tradición flamenca, no eran esa noche acompañantes coyunturales del flautista valenciano que se conocían ya antes bien y experimentadamente. Desde tiempo atrás han tenido colaboraciones habituales y han participado en proyectos comunes y espectáculos en formaciones diferentes y varias. Esa experiencia y conocimiento mutuo, sin duda, les ayudó en la competencia y al lucimiento sobre el escenario.
Habrá que seguirles atentamente el desarrollo y evolución de sus carreras y comprobar si se afirman con seguridad y firmeza en su quehacer artístico. Ojalá sea así, que ningún artista nos sobra si viene a enriquecernos y a hacernos disfrutar con sus aportaciones.
”Detalle de Viaje al Amor Brujo
Fotografías:
M. A. Tabernero
Texto:
Francisco Hidalgo Gómez
Escritor y cronista flamenco