La Bienal de Sevilla, una ciudad entregada con el cante flamenco
La Bienal de Sevilla devuelve al cante el lugar donde nace la verdad del flamenco. El cante es memoria, pero también presente”
20 de agosto.
Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja
Más de un centenar de voces, cerca de una treintena de propuestas y generaciones enteras de artistas convertirán Sevilla, del 9 de septiembre al 3 de octubre, en territorio de memoria, presente y futuro para el cante flamenco.
Hay ciudades que escuchan el flamenco y hay ciudades que, de alguna manera, parecen llevarlo dentro. Sevilla pertenece a estas últimas. Cuando llega la Bienal, la ciudad entera parece modificar su respiración para dejar espacio al compás, a la guitarra, al baile y, sobre todo, a esa voz desnuda que desde hace siglos cuenta nuestras alegrías, nuestras heridas, nuestras pérdidas y nuestras esperanzas.
La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla vuelve este año a mirar hacia el corazón mismo del arte jondo y sitúa el cante flamenco en el centro de su programación. Del 9 de septiembre al 3 de octubre, cerca de una treintena de propuestas y más de un centenar de voces recorrerán generaciones, territorios, escuelas, familias y distintas formas de entender una expresión artística que continúa creciendo sin dejar de mirar hacia sus raíces.
No será solamente una sucesión de nombres y espectáculos. Será, en buena medida, un mapa humano del cante flamenco de nuestro tiempo: maestros que han dejado una huella imborrable, artistas consagrados que continúan abriendo caminos, jóvenes que llegan con la necesidad de decir desde su propia sensibilidad y voces que, después de permanecer alejadas de los grandes escenarios, regresan para recordarnos que el flamenco también vive en aquello que nunca dejó de suceder aunque durante un tiempo no estuviera bajo los focos.
La propia Bienal ha querido subrayar esa dimensión. La programación oficial confirma una presencia muy amplia de propuestas vinculadas al cante y a la convivencia entre generaciones y lenguajes, dentro de una edición que se extiende por diferentes espacios emblemáticos de Sevilla.
Porque si algo demuestra esta programación es que el cante no pertenece al pasado.
El cante es memoria, pero también presente.
Y cuando encuentra una voz capaz de hacerlo suyo, vuelve a nacer.
El mundo por montera: una puerta abierta la memoria
El recorrido comenzará el 10 de septiembre en la Plaza de Toros de la Real Maestranza con ‘El mundo por montera’, el gran espectáculo de esta XXIV edición.
La propuesta reunirá a José Mercé, José de la Tomasa, Martirio, Arcángel, La Tremendita, Ángeles Toledano, El Perrete y Manuel de la Tomasa, junto al Ballet Flamenco de Andalucía, dirigido por Patricia Guerrero, y las guitarras de Manolo Franco, Alfredo Lagos y David de Arahal.
Sobre el escenario convivirán diferentes generaciones y distintas maneras de entender el cante, evocando aquella generación de figuras irrepetibles formada por La Niña de los Peines, Pepe Marchena, Manuel Vallejo, Pepe Pinto o Antonio Chacón.
No se trata de reproducir aquella época, sino de establecer una conversación con ella. De mirar un siglo atrás para preguntarnos qué queda de aquellas voces y qué nuevas voces están escribiendo hoy la siguiente página.
El cante y la grandeza del teatro de la Maestranza
El 20 de septiembre, el Teatro de la Maestranza recibirá a José Mercé con ‘Toquen a rebato’, título tomado de una seguiriya de Juanito Mojama. El artista jerezano regresará a la Bienal acompañado por nuevas generaciones del toque, en una propuesta que vuelve a colocar una de las voces fundamentales del flamenco contemporáneo ante el público sevillano.
El 24 de septiembre será el turno de Esperanza Fernández, Duquende y José Valencia, que compartirán escenario con Pepe Torres y Nazaret Reyes en ‘A canela y clavo’, una propuesta que profundiza en la huella del pueblo gitano en la construcción y transmisión del flamenco. La programación oficial sitúa esta cita entre las grandes noches de la Bienal.
Y el 1 de octubre, Marina Heredia unirá su voz a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en ‘¡En libertad! El camino de los gitanos’, una obra concebida desde la memoria y el reconocimiento.
La Bienal convertirá así la música en memoria histórica y la memoria en emoción.
La clausura tendrá además una protagonista de excepción: Carmen Linares, que celebrará los treinta años de ‘Antología de la mujer en el cante’ con ‘Perlas a Millares’, acompañada por Marina Heredia, María Terremoto y el baile de Rafaela Carrasco.
Tres décadas después de aquella obra fundamental, Carmen Linares volverá a dialogar con nuevas generaciones de mujeres que representan el presente y el futuro del cante.
Lope de Vega: voces que dialogan con la historia
El Teatro Lope de Vega será otro de los grandes escenarios de esta geografía del cante.
El 17 de septiembre, Arcángel presentará ‘La copla del cante’, una mirada hacia ese territorio común donde flamenco y copla se encontraron a través de figuras como Marchena, Caracol, Pepe Pinto, Canalejas o La Paquera de Jerez.
Un día después, Antonio Reyes protagonizará ‘Seis cuerdas, seis’, un excepcional encuentro entre voz y guitarra en el que Rafael Riqueni, Manolo Franco, Diego del Morao, Joni Jiménez, José del Tomate y Nono Reyes acompañarán al cantaor chiclanero.
El 25 de septiembre, Aurora Vargas y Juana Amaya protagonizarán ‘Hazme con los ojos señas’, un encuentro entre el cante y el baile levantado desde la complicidad, el temperamento y la verdad artística. La presencia de Aurora Vargas cobra además un significado especial en esta edición, en la que la cantaora sevillana regresa a un escenario tan importante después de años marcados por la ausencia discográfica y por su historia personal.
La memoria viva del cante
Si existe un espacio capaz de convertir el cante en memoria, ese es el Patio de la Montería del Real Alcázar.
Allí, el 14 de septiembre, Israel Fernández abrirá este ciclo con ‘De oro y marfil’, una propuesta en la que recorrerá composiciones propias y piezas clásicas desde una mirada personal.
El día siguiente, 15 de septiembre, Rancapino Chico presentará ‘Pizarra’, una inmersión en aquellos antiguos registros sonoros que conservaron para la posteridad los cantes de Pastora Pavón, Tomás Pavón, Manuel Torre, el Cuacua, el Niño de Cabra o el Cojo de Málaga.
Y el 16 de septiembre, ‘Xerezanías’ reunirá a tres grandes sagas del cante jerezano: los Zambo, los Agujetas y los de la Malena.
Aquí el flamenco no será solamente espectáculo.
Será transmisión.
Será apellido.
Será barrio.
Será sangre y memoria.
Mujeres, territorios y voces que nunca dejaron de cantar
La Bienal también abrirá espacio a las mujeres y a la memoria de quienes durante generaciones han sostenido el flamenco desde escenarios grandes y pequeños.
El Hotel Triana recuperará su condición de escenario para los trasnoches con ‘Mujeres gitanas’, reuniendo a Remedios Amaya, Montse Cortés y La Fabi con Josemi Carmona a la guitarra.
La propuesta reivindicará la aportación decisiva de las mujeres gitanas a la transmisión del flamenco, no solamente como artistas, sino como depositarias de una tradición oral que durante generaciones pasó de madres a hijas y de familias a familias.
El 18 de septiembre, ‘Uvitas negras’ celebrará la memoria y el arraigo flamenco.
Y el 19 de septiembre, ‘Andalucía en el tiempo’ reunirá a artistas procedentes de las ocho provincias andaluzas, muchos de ellos alejados de los circuitos habituales o retirados de los escenarios.
Sorroche, Paqui Corpas, Jaime ‘El Parrón’, Curro Lucena, Joselete de Linares, Diego ‘El Boquerón’, Carmen de la Jara, El Pecas y Romerito de Jerez construirán, acompañados por Antonio Carrión y Eduardo Rebollar, un mapa sonoro de soleares, seguiriyas, tangos, fandangos, malagueñas, abandolaos, cantes mineros, cantiñas y bulerías.
Es, quizá, una de las imágenes más hermosas de esta Bienal:
Andalucía entera reunida para cantar su propia memoria.
La juventud también tiene su voz
La Bienal no podía mirar al futuro sin abrir espacio a quienes están construyendo el cante que vendrá.
Ángeles Toledano inaugurará el 12 de septiembre en el Teatro Alameda el estreno absoluto de ‘La misma sangre del cuerpo’, una propuesta nacida desde la raíz ortodoxa pero abierta a letras propias y a una sensibilidad contemporánea.
El 24 de septiembre, Ezequiel Benítez presentará ‘Lo que nadie ve’, un recorrido por las emociones y sacrificios que permanecen detrás de la creación.
El 28 de septiembre, Manuel Cuevas y Miguel de Tena rendirán homenaje a Manuel Vallejo con ‘Por Vallejo’, coincidiendo con el centenario de la concesión al maestro de la II Llave de Oro del Cante.
Y el 30 de septiembre, El Capullo de Jerez y José de los Camarones protagonizarán ‘Los flamencos no van a la barbería’, una propuesta levantada desde el riesgo, la improvisación y esa libertad que tantas veces ha sido la mejor aliada del flamenco.
Cuando el cante se atreve a cruzar fronteras
La Tremendita estrenará el 11 de septiembre en el Teatro Central ‘Menos es más’, un trabajo en el que el flamenco de raíz y el folclore dialogan con otros territorios sonoros.
La propuesta representa esa otra cara del cante contemporáneo: la que no renuncia a su origen, pero tampoco teme mirar hacia otros territorios para seguir creciendo.
En este mismo espacio, Isabel Bayón presentará el 15 de septiembre ‘Epílogo de un cante que se hizo baile. Suite de cantes’, con David Lagos, Miguel Ortega, Antonio Campos, Inma Rivero y José Luis Ortiz Nuevo.
Y el 2 de octubre, Sandra Carrasco y David de Arahal estrenarán ‘Poema de la libertad’, inspirado en Pepe Marchena al cumplirse cincuenta años de su fallecimiento.
Marchena, como tantos otros nombres recuperados en esta Bienal, vuelve así a hablarnos desde el presente.
Sevilla, una ciudad que vuelve a escuchar
Más de un centenar de voces. Cerca de una treintena de propuestas. Decenas de artistas procedentes de diferentes generaciones, familias, territorios y sensibilidades.
La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla ha construido para esta edición un verdadero atlas humano del cante.
Está la voz que conserva.
La que recuerda.
La que investiga.
La que rompe.
La que vuelve.
La que nace.
La que continúa una saga.
La que se rebela contra ella.
La que canta desde la tradición y la que necesita empujar sus límites para encontrar un lugar propio.
Está José Mercé y está Ángeles Toledano. Está Arcángel y está La Tremendita. Está Mayte Martín y está Rocío Luna. Está Rancapino Chico, Marina Heredia, Israel Fernández, Dolores Agujetas, Carmen Linares, Aurora Vargas, Esperanza Fernández, José de la Tomasa, Pedro El Granaíno y tantas otras voces que durante casi un mes convertirán Sevilla en una inmensa caja de resonancia.
Porque el flamenco, cuando se queda únicamente en la memoria, corre el riesgo de convertirse en patrimonio inmóvil.
Pero cuando una garganta se abre, cuando una voz se quiebra, cuando una seguiriya duele o una bulería se levanta, entonces vuelve a ser presente.
Y esa es quizá la gran virtud de esta Bienal:
recordarnos que el cante no es solamente aquello que heredamos, sino aquello que seguimos siendo capaces de crear.
Fuente Vieja, a modo de susurro.
Y cuando Sevilla escucha flamenco,
Andalucía entera parece quedarse un instante en silencio.
Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja