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La guitarra Flamenca toma Sevilla: quince historias de seis cuerdas en la XXIV Bienal

Sevilla volverá a ser territorio de encuentro para el flamenco entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre

18 de agosto.

Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja




La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla convierte el toque en uno de los grandes protagonistas de su programación con quince espectáculos y una constelación de guitarristas que recorren desde la tradición más profunda hasta los territorios de la creación contemporánea.

Sevilla volverá a ser territorio de encuentro para el flamenco entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre. Entre sus 72 funciones, la guitarra flamenca de concierto ocupará un lugar de privilegio, con el Espacio Turina como gran casa del toque y con nombres como Rafael Riqueni, Antonio Rey, Juan Manuel Cañizares, Diego del Morao, Dani de Morón, María Marín, Alejandro Hurtado o José Fermín Fernández, entre muchos otros.

Hay instrumentos que acompañan una música y hay instrumentos que son capaces de contarla por sí mismos. La guitarra flamenca pertenece a esa segunda estirpe. Tiene memoria, tiene voz, tiene silencio y, cuando cae en manos de quien conoce sus secretos, puede decir aquello para lo que las palabras se quedan pequeñas.

Por eso, la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, que se celebrará del 9 de septiembre al 3 de octubre con un total de 72 funciones, ha querido colocar al toque en un lugar de especial relevancia dentro de su programación.

Serán 15 espectáculos los que tendrán a la guitarra flamenca de concierto como protagonista o elemento esencial, en una edición que convierte a Sevilla en uno de los grandes puntos de encuentro internacionales para los aficionados a las seis cuerdas.

El Espacio Turina ejercerá como principal escenario de este recorrido, aunque la guitarra se extenderá también por otros espacios emblemáticos de la ciudad, demostrando una vez más que el flamenco no entiende de fronteras entre escenarios, formatos ni generaciones.

La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, ha reivindicado precisamente esa dimensión esencial del instrumento al señalar que "la guitarra no es un simple acompañamiento en el flamenco, es el eje sobre el que giran el cante y el baile". Una afirmación que encuentra en esta Bienal una respuesta programática evidente.

También el director de la Bienal, Luis Ybarra, ha puesto el acento sobre la singularidad de esta edición al recordar que, aunque Sevilla es reconocida mundialmente como escaparate del cante y el baile, no existe otra cita en el mundo con tal protagonismo de la guitarra flamenca de concierto.

Y esa apuesta se traduce en una programación que permite recorrer diferentes generaciones, estéticas y maneras de entender el instrumento.

El Turina, territorio de la guitarra
El Espacio Turina se ha convertido ya en uno de los espacios de referencia para el toque dentro de la Bienal. Allí se desarrollarán nueve recitales que ofrecerán una panorámica especialmente rica de la guitarra flamenca actual.

El ciclo comenzará el 11 de septiembre con Antonio Rey, una de las figuras imprescindibles de la guitarra contemporánea. El guitarrista jerezano presentará Historias de un flamenco, trabajo con el que obtuvo en 2025 su segundo Latin Grammy al Mejor Álbum Flamenco.

Heredero de una profunda tradición familiar, Rey ha construido un lenguaje propio en el que la raíz flamenca dialoga con sonoridades contemporáneas, convirtiendo cada concierto en un ejercicio de equilibrio entre memoria y futuro.

Un día después, el 12 de septiembre, llegará La cuerda al aire, encuentro entre Canito y Raúl Rodríguez. Guitarra y tres flamenco establecerán un diálogo que parte de la tradición para adentrarse en territorios de creación contemporánea.

El 13 de septiembre será el turno de José Fermín Fernández, que debutará en solitario en la Bienal con Guitarra desnuda. El recital reivindica la guitarra de concierto en su expresión más esencial, recorriendo diferentes palos y rindiendo homenaje a los maestros que ayudaron a consolidar el instrumento como protagonista.

La programación continuará el 18 de septiembre con Juan Requena y su propuesta Requena Ando, construida sobre composiciones propias y sobre la experiencia acumulada durante una larga trayectoria junto a grandes figuras del cante y el baile.

El 19 de septiembre llegará uno de los estrenos absolutos más esperados: Las Tres Marías, nuevo proyecto de María Marín, guitarrista, compositora y cantante que transita entre el flamenco, la música popular y la experimentación sonora.

Al día siguiente, Manos que hablan reunirá a Manuel de la Luz y Manuel Imán en un encuentro donde la guitarra se convierte en territorio común para dos trayectorias diferentes.

La recta final del ciclo del Turina estará protagonizada por algunos de los grandes nombres del toque actual. El 25 de septiembre, Diego del Morao presentará Más Morao, una propuesta que reafirma la personalidad de uno de los guitarristas fundamentales de la actual escuela jerezana.

El 26 de septiembre será Juan Medina quien presente Fugaz, nueva etapa artística para un músico que durante años fue conocido como Juanito Makandé y que ahora coloca en primer plano su faceta como guitarrista y compositor.

El ciclo llegará a su final el 27 de septiembre con Cuadro, nueva creación de Dani de Morón. El guitarrista sevillano recupera aquí la esencia del cuadro flamenco como espacio de improvisación, encuentro y creación colectiva.

Cante, baile y guitarra recuperan así una conversación que pertenece a la propia naturaleza del flamenco.

Cuando la guitarra sale del Turina
Pero el universo de las seis cuerdas no quedará encerrado entre las paredes del Espacio Turina. La guitarra recorrerá también otros escenarios fundamentales de esta XXIV Bienal, desde el Teatro de la Maestranza hasta el Lope de Vega, pasando por la Iglesia de San Luis de los Franceses y el Teatro Alameda.

Uno de los grandes acontecimientos llegará el 19 de septiembre al Teatro de la Maestranza, donde el Premio Nacional de Música Juan Manuel Cañizares se encontrará por primera vez con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla para presentar Cañizares sinfónico.

El guitarrista y compositor interpretará dos de sus obras más significativas para guitarra y orquesta: el Concierto Al-Andalus, dedicado a la memoria de Paco de Lucía, y el Concierto Mediterráneo, dedicado a Joaquín Rodrigo.

La dirección correrá a cargo del maestro Santiago Serrate, con la participación de los palmeros Ángel Muñoz y Charo Espino.

Será una de esas noches en las que la guitarra flamenca demuestra que puede dialogar de igual a igual con el gran formato sinfónico sin renunciar a su identidad.

En las matinés de los días 19 y 20 de septiembre, Alejandro Hurtado llevará Devenir de la guitarra hasta la atmósfera patrimonial de San Luis de los Franceses, acompañado por la guitarra barroca de Enrike Solinís.

Flamenco, música antigua y tradición clásica establecerán así un diálogo que permite contemplar la evolución histórica de un instrumento cuya personalidad se ha construido a lo largo de siglos.

Riqueni y la libertad de crear
El Teatro Lope de Vega, núcleo emocional de la Bienal, ofrecerá también una de las grandes citas de esta edición.

El 21 de septiembre, Rafael Riqueni estrenará junto a Tim Ries Tunisia, una creación que reúne dos universos musicales aparentemente alejados pero unidos por la improvisación, la búsqueda artística y la libertad.

Riqueni representa por sí mismo una de las páginas más importantes de la guitarra flamenca contemporánea. Su lenguaje compositivo ha elevado el instrumento hacia territorios de extraordinaria profundidad poética.

Frente a él estará Tim Ries, destacado músico de jazz internacional y colaborador habitual de artistas como The Rolling Stones, Stevie Wonder o Norah Jones.

El encuentro promete ser algo más que una colaboración entre músicos. Será el diálogo entre dos formas de entender la libertad sonora.

La memoria tambien se toca
El Teatro Alameda acogerá el 16 de septiembre a José del Tomate con Sonanta 3.0. Hijo de Tomatito y sobrino del legendario Niño Miguel, el guitarrista parte de una herencia familiar de enorme peso para preguntarse qué hacer con ella en el presente.

Su propuesta arranca desde la esencia más desnuda del flamenco y avanza progresivamente hacia nuevas texturas y atmósferas.

No se trata únicamente de recibir un legado, sino de transformarlo, cuestionarlo y devolverlo convertido en lenguaje propio.

También en el Alameda, el 22 de septiembre, Joselito Acedo presentará Patio, un viaje hacia los antiguos corrales de vecinos de Triana, aquellos espacios de convivencia donde el flamenco encontraba un terreno fértil para crecer, transmitirse y convertirse en parte de la vida cotidiana.

Acedo estará acompañado por artistas como Manolo Marín, Pastora Galván, Rafael Riqueni y José Acedo padre, en un encuentro entre generaciones donde la memoria del barrio dialogará con una mirada contemporánea.

En Patio, el flamenco aparece como recuerdo, pero también como presente. Porque la memoria flamenca no consiste únicamente en recordar lo que fuimos, sino en comprender qué parte de aquello continúa respirando en lo que somos.

Sevilla, capital de la sonanta
La programación guitarrística de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla permite contemplar, en definitiva, un instrumento que hace mucho tiempo dejó de ser únicamente acompañante para convertirse en protagonista absoluto de una revolución artística.

Desde la tradición jerezana de Diego del Morao hasta la investigación de Alejandro Hurtado; desde la profundidad de Riqueni hasta la apertura internacional de Cañizares; desde la nueva generación representada por José del Tomate, Dani de Morón o José Fermín Fernández hasta las propuestas de María Marín o Juan Medina, la Bienal dibuja un mapa donde cada guitarrista habla desde un lugar diferente.

Y quizá ahí resida la verdadera grandeza de la guitarra flamenca: en su capacidad para cambiar sin dejar de ser ella misma.

Porque una guitarra flamenca puede viajar hacia el jazz, hacia la música antigua, hacia la orquesta, hacia la electrónica o hacia cualquier territorio que reclame la imaginación. Pero cuando sus cuerdas encuentran el compás, cuando la mano derecha reconoce el camino y cuando el silencio comienza a formar parte del discurso, vuelve siempre a casa.

La guitarra no necesita levantar la voz para hacerse escuchar. Le basta con seis cuerdas, una memoria antigua y unas manos capaces de convertir el silencio en emoción.

Fuente Vieja, a modo de susurro:
Sevilla volverá a escuchar la voz de la guitarra, y durante unas semanas sus seis cuerdas serán capaces de contar, sin necesidad de palabras, todo aquello que el flamenco todavía guarda en lo más hondo de su memoria.



Fotografias:
Amanico Guillén
Óscar Romero



Texto:
Miguel Terrino VARGAS
Revista Flamenca Fuente Vieja
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